Críticas
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Pedro Uris. Turia. 23 de Julio de 2004 "Jesús Mora, responsable de las estimables y, en cierto modo, insólitas dentro de los usos de la industria cinematográfica española, "A tiro limpio" y "Mi dulce", reaparece en nuestras pantallas con un estupendo trabajo documental en el que mantiene intacta su condición de cineasta poco dispuesto a plegarse a modelos en curso, tanto por el caso escogido, un suceso de "segunda fila" que, para más colmo, ni siquiera llegó a producirse, como por el tono adoptado para narrarlo, apostando fundamentalmente por el aspecto puramente físico e individual de la acción, y dejando el inevitable contexto - la guerra de las Malvinas en Argentina y la transición al primer gobierno socialista, los últimos años de la UCD y Calvo Sotelo, en España - como significativo telón de fondo, el lado canalla de los intereses del Estado, de una aventura en la que coinciden, en una supuesta, manipulada y estéril defensa de la patria, tipos situados, enfrentados, en unos bandos opuestos que, como colectivos tienen las manos manchadas de sangre: el grupo de montoneros reclutados por los servicios de inteligencia de la dictadura militar argentina, y un oficial de la misma que ejerce de enlace pero que termina implicado en la acción. Así, la película se construye sobre el largo testimonio de uno de los protagonistas de la acción, Máximo Nicoletti, un personaje con un pasado de montonero -atentados, carcel y fuga incluidos- que nos cuenta "lo que pasó", la verdad o la mentira, porque dos de sus compañeros han muerto, y el cuarto, el misterioso "marciano", permanece en un anonimato que roza la leyenda. Un relato que, como hemos apuntado, constituye el eje de la narración y que el cineasta ilustra visitando, a modo de reconstrucción documental, algunos de los lugares en los que sucedió, y contrasta con otros testimonios de origen y circunstancias diversas, desde la "fiabilidad" del militar de alta graduación que decidía desde Buenos Aires, hasta la relativa fabulación del autor de un libro sobre el tema, pasando por las aportaciones de analistas británicos y argentinos, las declaraciones de personas accidentalmente implicadas en el caso (el propietario de la empresa de alquiler de coches en la que detuvieron el comando), y los silencios de las autoridades españolas que, con la excepción de las cartas firmadas que la película presenta al final (una de ellas a cargo del ex-presidente Calvo Sotelo), todavía hoy se muestran reticentes a hablar sobre su participación en los hechos, por más que su actuación, cinismo de los intereses del estado aparte, pueda considerarse de lo más correcto y apropiado. Sorprende, pues, dentro de un género como el documental, tan proclive a los grandes temas y grandes sucesos, esa mirada sobre lo pequeño, sobre lo individual, una actitud que marca la distancia y la diferencia de un cineasta que sabe que las grandes palabras se escriben sobre los valores y las miserias individuales, las de los soldaditos argentinos que murieron en las Malvinas o las de los miembros del comando que salvaron la piel al ser detenidos en suelo español, protagonistas de un operativo que nunca existió pero que, en su concepción y puesta en práctica, revela bastante más sobre las alcantarillas del sistema -esas que dicen necesarias para mantener nuestras comodidades cotidianas- que otros proyectos y protagonistas aparentemente más importantes. Una propuesta apasionante y diferente, un documental completamente pegado a la realidad en el que, no obstante, adivinamos -imaginamos- los pasos de una película de ficción en la que se dan cita los mejores elementos de la mejor serie negra: el "cómo se hace" de un Giovanni, el aliento del fracaso de John Huston, o las claves existenciales asociadas a la interminable espera de un film como El acecho, de Philippe Condroyer. Una película de ficción que, como esta operación Algeciras, nunca existió."
Javier Ocaña. El Pais. 23 de Julio de 2004 Es una historia tan sorprendente y contiene elementos tan rocambolescos
que, si fuera una película de ficción, fracasaría
por falta de credibilidad. Operación Algeciras,
de Jesús Mora, desvela el intento de voladura en Gibraltar
de un barco de guerra británico por parte de un comando argentino
durante la guerra de las Malvinas, en 1982. ¿Espionaje de
altura? En parte. Algunos episodios, de una desmitificadora ridiculez,
confirman que, a veces, la realidad supera la ficción.
Andrea Rizzi. El Pais. 23 de Julio de 2004 Mientras en las islas Malvinas, dominio británico en el océano atlántico del sur, la tensión crece después de la ocupación militar en argentina, un grupo de hombres enviados por el Gobierno de Buenos Aires prepara, en España, una clamorosa operación de guerrilla contra los barcos militares ingleses en tránsito en el puerto de Gibraltar. Es la Operación Algeciras. Todo lo que pasó (y todo lo que no pasó) en aquellos días de 1982 entre Buenos Aires y el sur de España es el objeto del documental realizado por Jesús Mora y producido por Federico Ribes que se estrena hoy en salas españolas. "Es una historia muy cinematográfica, que contiene todos los elementos de una película de ficción", considera Mora. Pero se trata de hechos reales. "En el otoño de 2001, Argentina se encontraba en un caos total, incluso de identidad. Todo estaba tan descompuesto que la gente perdió el miedo a hablar. Incluso el almirante Anaya, el militar que ordenó la operación, aceptó conversar conmigo". Desde allí empieza la investigación de Mora para reconstruir la historia y la condición psicológica de los hombres enviados a hundir los barcos británicos. "Quería saber lo que pasó en las cabezas de esta gente. Quería contar el día a día, cómo funcionan en concreto estas operaciones", explica Mora. Las dificultades más importantes en la reconstrucción de los hechos, Mora las encontró en España. "Nadie asumía la responsabilidad de autorizar mis investigaciones. Nadie hablaba. Estuve intentando obtener información a lo largo de seis meses, pero choqué contra un verdadero muro. Tuve que indagar como un clandestino", cuenta el director. El documental, con testimoios de los protagonistas, combina la reconstrucción periodística del caso y un ritmo de narración que tiene algo de una película de ficción. "Emoción, intriga, personajes importantes y secundarios, historias en paralelo..., quería agarrar el espectador hasta el final", explica Mora. Operación Algeciras es un sutil rayo de luz sobre uno de los tantos episodios que se quedan al margen de la historia.
OCURRIÓ EN ESPAÑA NEVA MICHEVA. El Mundo. 22 de Julio de 2004 En la primavera de 1982 un grupo de argentinos llegó a España con una misión de alto riesgo. Máximo Nicoletti era un excelente "hombre rana". Diego 'El Pelado' era todo un experto en clandestinidad y operaciones armadas. 'El Marciano' poseía una inigualable capacidad de convicción. Héctor Rosales pertenecía a las estructuras de la Marina argentina y sabía a quien llamar si hacía falta. El objetivo de aquellos improvisados turistas era sabotear la flota británica en Gibraltar. Su vuelo de regreso, en el avión del primer ministro español. Parece mentira, pero ocurrió en la realidad: un intento de sabotaje, ideado por los altos mandos en Buenos Aires durante la guerra de las Malvinas, encargado a unos personajes habituados a vivir al margen de la legalidad y frustrado por las autoridades españolas en un desenlace de comedia mediterránea. Si Jesús Mora, director y coguionista de 'Operación Algeciras', hubiera optado por la ficción, no habría resultado creíble. Sin embargo, la misma historia se defiende perfectamente en su formato de documental. La cuentan algunos de sus protagonistas, desconocidos el uno para el otro, como conviene en una trama de espías, pero coherentes en los pormenores y su interpretación. La concienzuda investigación llevada a cabo por Mora, el montaje -algo más descriptivo que creativo-, la fotografía de Federico Ribes y la voz narradora del actor Abel Folk completan la suma de testimonios hasta conseguir un resultado homogéneo y convincente. Hechos e incógnitas El 2 de abril de 1982 Argentina, dominada por una Junta militar, ocupó por la fuerza las Malvinas –un disputado centenar de islas en el Atlántico, gobernadas en aquel entonces por los ingleses-. Gran Bretaña, liderada por la 'dama de hierro' Margaret Thatcher, respondió a su vez con el envío de "fuerzas punitivas". La guerra duró hasta el 14 de junio y acabó con la derrota de los menos preparados, los argentinos. Paradójicamente, en aquel conflicto la población se olvidó de su descontento por los años de terror estatal y se puso de la parte de la Junta y del presidente Leopoldo Galtieri: las Malvinas eran un símbolo demasiado importante para la nación. Eso hizo posible que a los militares se les ocurriera pedirles apoyo a sus enemigos declarados, los 'montoneros' –un grupo de "guerrilla urbana"-, y que éstos aceptaran brindárselo. El jefe de la Marina, el almirante Jorge Anaya, gran acierto y exclusiva del documental de Mora, se puso en contacto con unos 'montoneros' exiliados y no tardó en convencerlos de participar en una misión secreta: volar a España, alcanzar Algeciras en coche, escoger un buque británico, volarlo con minas y volver a Argentina a través de Francia e Italia. El almirante Jorge Anaya. "Si caíamos, éramos un grupo de guerrilleros, y si nos iba bien, nadie nos conocía", explica las "reglas del juego" Máximo Nicoletti, personaje clave del filme, ya que otros dos del comando, 'El Pelado' y Héctor, fallecieron en los años 90, mientras 'El Marciano' actualmente trabaja en un organismo internacional en Nueva York y prefiere no desvelar su identidad. "Queríamos hacer esa operación, para nosotros era muy importante", añade Nicoletti. El resto es una impresionante sucesión de errores, desencuentros y mala suerte que desembocó en la absurda detención de Nicoletti y sus compañeros y no sólo no cambió la historia de las Malvinas, sino que fue borrada hasta de los registros de la policía. De hecho, sigue siendo un misterio la reacción de las autoridades españolas al dar 'casualmente' con el comando el mismo día en el que se proponía actuar. Los argentinos no fueron ni interrogados, ni juzgados: se los envío de vuelta a Buenos Aires y se los olvidó. Cuenta 'Operación Algeciras' que tal fue la prisa por despedirse de ellos que, cuando resultó que no había plazas para el vuelo Málaga-Madrid, se los acomodó en el chárter del primer ministro español, Leopoldo Calvo Sotelo. Más Medem que Moore En la filmografía de Jesús Mora (1964, Madrid) las películas de ficción se alternan con los documentales. Tras su policíaca ópera prima 'A tiro limpio' (1996), vino el ensayo 'Arrebatos' (1999); el drama 'Mi dulce' (2001) fue seguido por 'Operación Algeciras' (2003) y ahora, según el director, ha llegado el turno de un proyecto en el que volverá a trabajar con actores. Mientras tanto, "si el cine de ficción está en crisis, está en auge el cine documental". Mora, quien se ve más cerca del artista Julio Medem que del revolucionario Michael Moore, no esconde su debilidad por los temas de la "convulsa" época de la transición y declara que le fascina, "como trasfondo para cualquier posible 'thriller'", aquella España de Calvo Sotelo y Felipe González, el recuerdo todavía fresco de Franco y el golpe de Estado del 23-F, la amenaza de ETA y la entrada en la OTAN. Desenterrar este episodio en el que ni los 'buenos' son inocentes, ni los 'malos' son odiosos, y que ha sido voluntariamente suprimido de la memoria de dos países, le ha costado dos años de indagaciones. Según Mora, la fase más "dolorosa y frustrante" ha sido la de España, donde "toda la investigación tuve que hacerla clandestinamente" y una situación de "bloqueo y obscurantismo" no le ha permitido, con poquísimas excepciones, el acceso a las fuentes oficiales y a los reponsables del final inesperado de la 'Operación Algeciras'. "Se me ha acusado de partidismo por no tomar partido", afirma el director. "Pero yo no juzgo, soy cineasta y, como tal, egoísta: necesito trabajar, expresarme y contar la historia. Eso pasó hace 20 años, hay que conocer las cosas."
Adolfo C. Martinez. La Nacion. 19 de Febrero de 2004 "La guerra de las Malvinas fue, además de un hecho
histórico que marcó a fuego a la historia Argentina,
una siniestra red de fabulaciones, dolores y traiciones, muchas
de las cuales quedaron marginadas del conocimiento popular. Pocos
supieron que en esa lucha desigual del otoño de 1982 intervinieron
desde las sombras, como fantasmas permanentemente acechantes, varios
integrantes de las fuerzas de la marina de nuestro país,
dispuestos a asestar un trágico golpe a la base británica
de Gibraltar.
Juan Carlos Fontana. La Prensa. 19 de Febrero de 2004 "La primera sensación que se tiene al terminar de ver
el documental del español Jesús Mora es que parece
un relato de aventuras, contado por uno de sus protagonistas. Pero
sin embargo, no lo es. Los hechos que se detallan, aunque poco conocidos,
ocurrieron en la realidad, durante la guerra de Malvinas, en 1982.
Se trata de un documental, pero lo que cuenta alimentaría
también una película de acción; quizás
una comedia amorfa porque alienta ciertas reflexiones irónicas
sobre el ser nacional. De los demás miembros del comando, el jefe, teniente de navío Héctor Rosales, ya ha fallecido, y los dos ex guerrilleros restantes han iniciado otra vida (uno de ellos, seguiría ligado a Inteligencia de la Armada). La lista de testimonios se completa, entonces, con el mencionado doctor Gallardo, que entrevistó al almirante cuando éste aún estaba en la cárcel; un periodista anglo-argentino; un investigador inglés que cuenta cómo Gran Bretaña pinchaba todas las conversaciones registradas en la embajada argentina en Madrid y hasta sus valijas diplomáticas, y un comerciante de Málaga que en mala hora sospechó algo. Según Jesús Mora, lamentablemente los uniformados españoles que manejaron el asunto todavía no están autorizados para hablar. El presidente de gobierno de entonces, Leopoldo Calvo Sotelo, contestó apenas con una esquela bastante política, es decir medio ambigua, pero que confirmaba claramente su conocimiento de los hechos y su manera de quedar bien con los ingleses (España acababa de entrar en la OTAN) y con los argentinos (les puso discretamente el avión de su propia campaña electoral, y si te he visto no me acuerdo, pero acá no hay nada oficial), todo esto en medio de la guerra. Atrapante, curiosa, incluso divertida, con espíritu de película policial y una singular reivindicación española de la gesta malvinense, «Operación Algeciras» es un trabajo que vale la pena ver. Quizá debió estrenarse más cerca del 2 de abril. Debería mantenerse en cartelera hasta esa fecha, como mínimo, y también pasarse en las escuelas de cine, de guerra y de periodismo.
Federico Casado Reina. Abc Sevilla. 14 de Noviembre de 2003. “«Operación Algeciras» supone un acercamiento a una página muchas veces deliberadamente olvidada en la historia política de Argentina y mucho más de España, ya que el gobierno tenía noticias de que en plena ofensiva militar de las Malvinas, existía en nuestro país un grupo que tenía las ordenes de bombardear barcos británicos en el Peñón de Gibraltar. Adoptando una visión tan irónica como aguda, el director consigue -con una reflexión no exenta de humor, por la precariedad de medios utilizados- ofrecer un enfoque al enfrentamiento entre el Gobierno de Margaret Thatcher y el falso triunfalismo político de una Argentina que empezaba a salir de una feroz dictadura militar. Con declaraciones de los propios protagonistas de los hechos, el film tiene un excelente ritmo y no toma en ningún momento partido en ninguno de los sentidos, sino que intenta puntualizar lo más objetivamente posible un desastre bélico sin precedentes en el panorama de los bloques de poder mundial. Mora disecciona el momento histórico con una lucidez realmente interesante desde la posición dé las Naciones Unidas, hasta la posición exterior del gobierno norteamericano de Ronald Reagan sin olvidar los problemas del entonces presidente español Leopoldo Calvo Sotelo. Una Película muy interesante.”
Fj. Millán / Huelva. Diario De Teruel. 14 de Noviembre de 2003. “Operación Algeciras devolvió ayer el interés
a la sección competitiva del Festival de Huelva.”
Vicente Quiroga. Huelva Información. 13 de Noviembre de 2003. “No es habitual que un documental entre en la Sección
Oficial a Concurso en este Festival. Creo que es la primera vez
que ocurre. Admitámoslo por el interés que presenta
el tema, un asunto escabroso en el curso de la conflagración
de Las Malvinas, ocurrido hace ahora 20 años. Con firmeza
narrativa y convicción testimonial, Jesús Mora nos
cuenta como en 1982, la base naval de Gibraltar pudo ser objeto
de un grave atentado, a manos de un comando argentino que intento
infiltrarse en el puerto desde una playa de la bahía de Algeciras,
con intención de explosionar las minas submarinas que llevaban
y que habían sido enviadas desde Buenos Aires a Madrid a
través de la valija diplomática. “
“Jesús Mora presenta en Huelva un filme que ofrece una cara inédita de la guerra de las Malvinas.” Huelva. “Mora consigue entrelazar las declaraciones de tal manera que una precipita a la otra, para componer un relato lleno de intriga.” C. David Carrón. La Razón. 14 de Noviembre de 2003.
“Mora rescata con 'Operación Algeciras' una oscura acción militar argentina en España.” Andrés Marín Cejudo. Huelva Información.
13 de Noviembre de 2003 |